A partir de 2024 las empresas deberán redactar sus memorias de sostenibilidad teniendo en cuenta la doble materialidad o doble importancia.

Sí, bien, fenomenal.

¿Pero qué es eso de la doble materialidad?

¿Por dónde empiezo?

¿Qué es lo que tengo que hacer exactamente?

¿Me obliga la ley a hacerlo así o es sólo para algunas empresas?

Todo eso (y más) vengo a contarte en este post.

Empecemos por el principio: las empresas tienen que aportar, anualmente, además de sus cuentas anuales lo que se llama información no financiera, o dicho de otra manera, información sobre sostenibilidad corporativa.

La razón principal es que los inversores quieren saber si están metiendo su dinero en empresas que realmente tienen una estrategia y enfoque sostenible o no.

¿Es obligatorio?

Pues con la ley en la mano, sólo algunas deben hacerlo. Pero la realidad es que las empresas que están obligadas están empezando a pedir a sus proveedoras (que no lo están) datos para poder completar su información, así que tarde o temprano esta cadena acaba llegando hasta la más pequeña (y si no, tiempo al tiempo).

Además, cada año que pasa se amplía la obligación a cada vez más compañías, así que tarde o temprano nos va a tocar a todas.

Y todo esto viene por la Directiva de Información de Sostenibilidad Corporativa o CSRD y que ha entrado en vigor en enero de este año 2024.

Esta Directiva ha marcado un antes y un después en lo que respecta a la responsabilidad de las empresas, exigiendo proporcionar información detallada sobre cómo sus impactos, riesgos y oportunidades afecta a las personas y al medio ambiente. Y es aquí donde entra en juego la realización de un informe en el que se incluya un análisis de «doble materialidad».

Pero, ¿qué es exactamente esa doble materialidad?

Bueno, es una forma sofisticada (y complicada) de decir que las empresas tienen que mirar tanto hacia adentro como hacia afuera para entender cómo están afectando al planeta y a la sociedad, ¡y cómo el planeta y la sociedad las están afectando a ellas! O, dicho de otra forma, un concepto que engloba una doble visión:

  • Por un lado, tenemos la materialidad de impacto. Es decir, cómo afecta las actividades de las organizaciones al medio ambiente y a la sociedad en general. Es como preguntar a una empresa: «Oye, ¿cómo estás afectando al mundo con lo que haces? ¿qué impactos generas?»
  • Por otro, está la materialidad financiera, que implica que las compañías deben informar sobre los asuntos externos que podrían afectar a su desarrollo, rendimiento o posición finaciera. Es un «¿y qué cosas externas podrían hacer tambalear la economía de la empresa?»

Con este enfoque de dos vías, las organizaciones pueden entender mejor cómo van las cosas en su día a día y cómo eso se relaciona con lo que está pasando en su entorno.

Pero claro, ¿cómo hacemos este famoso análisis de doble materialidad?

Aquí te cuento los pasos clave a seguir para hacerlo bien:

  1. Entiende el contexto de la empresa: Antes de nada, las organizaciones necesitan tener una idea clara de sí mismas: ¿Qué actividades realizan? ¿Con quienes se relacionan? ¿Cómo es su cadena de valor?
  2. Identifica las partes interesadas: Es crucial identificar a todos nuestro grupos de interés, desde la plantilla y clientela hasta comunidades locales y ONGs. ¡Todos cuentan (y seguramente tengan algo que decir)
  3. Elabora una lista de asuntos ASG materiales. Aquí es donde nos ponemos manos a la obra y hacemos un listado de todos los temas de sostenibilidad que podrían afectar o ser afectados por la empresa. Y si te falta inspiración, puedes usar la lista de los ESRS (European Sustanability Reporting Standards) como punto de partida.
  4. Prioriza los temas: Después de hacer la lista, toca priorizar. ¿Qué temas son más importantes? Y de cada tema, ¿qué impacto tiene?, ¿cómo de significativo es?, ¿supone un riesgo o una oportunidad?, ¿y cómo de importante?.
  5. Analiza la materialidad de impacto y la financiera: Por último, pero no menos importante, se estudia cómo cada tema afecta tanto al mundo que nos rodea (impactos) como al rendimiento financiero de la empresa (riesgos u oportunidades). ¡Y aquí es donde entra la famosa matriz de doble materialidad que todo el mundo quiere poner en su memoria de sostenibilidad!

¿Y por qué todo esto es tan necesario?

Porque entender y abordar estos temas no sólo es importante para el bienestar de nuestro planeta y de la sociedad, sino que también puede marcar una gran diferencia para el éxito a largo plazo de tu empresa.

Si quieres profundizar más sobre la doble materialidad te dejo aquí un par de recursos que te serán muy útiles:

En primer lugar, el episodio del podcast Rescate Sostenible Corporativo, donde hablamos precisamente de la doble materialidad:


Y en segundo lugar, si quieres empezar a trabajar la doble materialidad e tu organización, te dejo este estupendo descargable gratuito que hemos creado para ti, en el que podrás trabajar cada paso del proceso. Además incluye el listado completo de temas materiales según los ESRS.



Así que la próxima vez que te encuentres con esta término, ¡ya sabes que no es tan complicado como parece!

Y ahora es tu turno: ¿Qué opinas sobre la doble materialidad? ¿Te parece importante?

¡Déjame tus comentarios abajo y sigamos hablando de ello!